Josefina Vicens o la actitud como discurso

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Jorge Alberto Rivero Mora

Para Paola, mi otra Peque

Rescatar el sentido de la historia (personal o social, vida íntima o colectiva), enfrentar la creación a la muerte, la ruina, el parloteo y la violencia: ¿no es una de las misiones del artista? Eso es lo que tú (Josefina Vicens) has realizado en El libro vacío 

Octavio Paz

En la historia de nuestro país, el protagonismo de la mujer ha quedado relegado por diversas circunstancias, principalmente, por una arraigada cultura machista y misógina prevaleciente y que se expresa en múltiples espacios. No me interesa ahondar en este rezago que refleja las graves josefinavasignaturas pendientes en materia de género, pero sí me interesa recuperar la figura y legado de Josefina Vicens, una poco conocida pero brillante escritora, quien demostró que la condición feminista de su ser, no se constriñó en gritos o lamentaciones, sino en el ejercicio de sus decisiones, ya fuera en los ámbitos literario, político, periodístico (crítica taurina), psiquiátrico (trabajó en el Manicomio de La Castañeda), cinematográfico, sindical y feminista.

Josefina Vicens nació en Villahermosa Tabasco, el 23 de noviembre de 0001756701911 y murió 77 años después, el 22 de noviembre de 1988 en la ciudad de México. Simpática, amena, de notable sencillez y mayúsculo talento, Josefina Vicens La peque (como la apodaban sus amigos más cercanos) concluyó sus estudios primarios y una carrera comercial de taquimecanógrafa, lo que le permitió trabajar desde los quince años como secretaria en oficinas de Transportes, en un Despacho de Abogados y en 1934, en el Departamento Agrario, en el que coincidió y convivió con Lázaro Cárdenas, Graciano Sánchez, Javier Rojo Gómez y Saturnino Cedillo.

Muy joven se casó y, caso extraño para aquella época (y la actual) se descargaseparó en términos muy cordiales de su pareja quién la acercó al grupo Los Contemporáneos como Elías Nandino, Salvador Novo y Xavier Villaurrutia y otros personajes relevantes como Luis Cardoza y Aragón y Alaide Foppa.Poco después fue secretaria de Acción Femenil en la Confederación Nacional Campesina; durante un breve periodo fue asistente del doctor Alfonso Millán, director del Manicomio de La Castañeda.

josefina-vicens-4En un ámbito tradicionalmente dirigido al género masculino como la Fiesta Brava, Vicens fundó una revista llamada Torerías, en la que hizo crónicas demoledoras taurinas que firmó con el simpático pseudónimo de Pepe Faroles. Partidaria pero no comparsa de un régimen revolucionario en la que se desenvolvió con soltura, Vicens realizó artículos políticos con el pseudónimo Diógenes García, y más adelante llegó a la Sección de Técnicos y Manuales del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica; que la alentó a seguir escribiendo pero ahora, desde el guion cinematográfico.

Vicens realizó más de un centenar de libretos fílmicos, entre los que descarga (1)destacan Las señoritas Vivanco (1959) memorable película protagonizada por Sara García y Prudencia josefina1Griffel; Los perros de Dios (1973) y Renuncia por motivos de salud (1975). El paso siguiente fue la
novela y tal como sucediera con Juan Rulfo, realizó dos novelas que la consagraron como un de
las grandes escritoras mexicanas: El libro vacío (1958), que obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia y Los años falsos (1981)

Resulta simpático el siguiente diálogo de Josefina Vicens con Juan Rulfo, a propósito de la breve pero muy relevante obra literaria de estos dos grandes literatos:

–          Juan Rulfo: “Oye, Peque, ¿por qué no escribes otro libro?”

–          Josefina Vicens “Oye, Juan, ¿por qué no escribes otro libro?”

–          Juan Rulfo: “Pues sí verdad”

–          Josefina Vicens: “Pues sí verdad”

Para el periodo 1970-1976, fue presidenta de la Comisión de Premiación de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas y poco antes de morir vicepresidenta de la Sociedad Nacional de Escritores de México (1987-1988)

Es importante señalar que La peque Vicens decidió muy joven no experimentar la maternidad porque representaba un obstáculo al tipo de vida que eligió; se asumía incompetente (por decisión propia) a las labores domésticas; y realizará con éxito empresas acaparadas por los hombresimages (cronista de toros, líder campesina, sindicalista y guionista de cine, “vagabundea” por Europa, escritora de novelas y activista del voto femenino).

De esta manera, con esta breve sinopsis de la vida, obra y legado de Josefina Vicens quise recuperar no sólo la reconstrucción de la impresionante trayectoria de una mujer  ejemplar, también quise mostrar los diversos haces de luces que una figura de su envergadura puede proyectar en el muy ancho escenario político y cultural de las décadas en las que le tocó vivir.[1]

 

[1] Para conocer más sobre Josefina Vicens, véase Ana Rosa Domenella. Josefina Vicens y El libro vacío. Colegio de México, 1990; Gabriela Cano y Verena Radkau, “Josefina Vicens”, en Ganando espacios. Historias de vida: Guadalupe Zúñiga, Alura Flores y Josefina Vicens (1920-1940). México, UAM-I, 1989, pp. 90-138 y Alejandro Toledo, “Los cien años de ‘La Peque’”, en El Universal, México, 16 de julio de 2011.

Cuatro veces uamero chintololo (Licenciatura, Maestría, Doctorado y Profesor); maestro fesacatleco, cinéfilo, melómano y cruzazulino de tiempo completo; y sociólogo e historiógrafo cuando me acuerdo.