Prejuicio que enreda a la Testa: Fulgente Vehemencia

0
354
Mark

El Ser poseso halla el lugar donde enaltecer los fuegos clandestinos;

Pese el advenimiento del Ser pujante, el Super Yo, que no es Yo; también, viceversa

Pues envuelto en la barbarie se revuelca, volcado por la pasión, se Es

¡Indulgencia, ven a mí y quítame esta pena!

-Perdone aquel que es su Ser y acepte la sed, hace tiempo, proclamada ajena, omisa-

El Ser poseso halla el lugar donde enaltecer los fuegos abolidos;

¡Debo afligirme; pero no puedo qué debo!

Estoy de luto ante el amante, para resanar la pena,

¡Luz de día; realidad infinita!

-Sépase del tiempo, que su andar sigue-

El Ser poseso halla el lugar donde enaltecer los fuegos reprimidos;

Observo el delito, “me” enciendo a través de la visión nocturna,

Entre aquellos cálidos brazos: templado protector.

Los viejos placeres, repentinos, se avivan y solicitan lo que infiere humedades;

Mas ahora gimoteo mi última ofensa,

-Ahora piense y maldiga mi inocencia-

De toda la aflicción, se empolla

¡La “ciencia” más dura a olvidar!

El Ser poseso halla el lugar donde enaltecer los fuegos censurados;

¿Cómo perderé el pecado? Si con todo guarde el sentido,

¡Venga a mí, todo deteste del vituperio, qué ya no tolero más!

¿Cómo el estimado, objeto, del crimen habría de despojar?

¿Cómo distinguir lo que pareciera penitencia, amor?

¡Tarea desigual!

-Pasión a dimitir, fuera de toda etiqueta-

El impersonal, vocifera; mientras que, aún enmudece su desborde personal

¡Cuántas veces se debe amar; cuántas veces odiar!

¡Oh venga; enséñeme la naturaleza del sometimiento!

Pues, “bien” le va.

El Ser poseso halla el lugar donde enaltecer los fuegos vedados, reitero;

¡Debiera qué no debo!

Las voces del “todo” real; las voces del todo intrínseco

¡Venga a mí la serenidad; venga a mí el discernir!

Ya que, el Ser poseso halla el lugar donde enaltecer los fuegos prohibidos

De vez en vez.

 

P.A.U