Saldremos a caminar por las calles sin miedo, sonriendo porque la vida vale la pena vivirla.

¿Será que la violencia ha existido desde siempre?

Me encontré por ahí una frasecilla que dice: “El hombre, desde el instante en que levantó una piedra y la arrojó contra su adversario, utilizó un arma de defensa y sobrevivencia muchísimo antes de que el primer trozo de sílex hubiese sido convertido en punta de lanza.” Creo que sí, creo que la violencia ha estado presente en todas las sociedades humanas. Desde luego, no siempre ha sido practicada igual, ha adoptado distintas formas, distintos niveles. La violencia se ejerce de forma directa, pero también simbólicamente. El machismo y sus consecuencias son violencia.

Nacimos, crecemos y nos desarrollamos en una sociedad violenta, enfermamente violenta. Claro, toda esa violencia la mamamos desde nenxs y entonces la violencia atraviesa nuestras vidas, así pues, todxs estamos permeadxs por la violencia. Esta adopción de la violencia es tal, que solemos ejercerla, a veces, sin darnos cuenta. Como si ello no fuera suficiente, algunas formas de violencia se han normalizado según las características de la sociedad en que son ejercidas.

Existe hoy una incontable multiplicidad de tipos de violencia. En este caso nos ocuparemos del acoso sexual callejero o acoso sexual en lugares públicos, el cual es ejercido en muchos espacios. ¡Sí! Los piropos en la calle son acoso sexual. Entérense.

Esta violencia es tan común que regularmente resulta invisible; las menos, cuando se le identifica, es considerado normal, incluso halagüeño para las mujeres y/o personas que lo reciben; además, en el ideal colectivo se le cataloga como parte de la cultura. Lo padecemos hombres y mujeres, puede darse entre personas de distinto género, o incluso entre el mismo género; sin embargo, es claro que predomina el acoso contra mujeres, ejercido por hombres. ¿Lo dudan?

No hay consenso sobre qué sí y qué no, es considerado acoso sexual en las calles; sin embargo, personalmente me parecen ofensivos desde silbidos, señas, comentarios sexualmente explícitos y ofensivos, miradas fijas y/o lascivas, seguimiento, y he sido víctima hasta de masturbación pública.

Al azar, realicé una suerte de entrevistas a algunas chicas universitarias del Distrito Federal, éstas son mis conclusiones:

De las 15 mujeres entrevistadas, todas consideran que las expresiones que reciben en las calles son ofensivas, incómodas y denigrantes. También hubo 3 que aclararon que hay unas que les son molestas y otras no. Algunas respuestas fueron: “Reducen a la mujer a objeto”, “Me denigran como mujer”, “Siento que paso un control de calidad”, “Demuestran su educación machista”, “No se necesita pegarle a una mujer para lastimarla, las palabras en muchas ocasiones la afectan tanto o más”, “Más que por halago, lo hacen por sentirse bien ellos”.

Respecto a las emociones experimentadas, se habla de coraje, lástima, pena, impotencia, enojo, tristeza, miedo e incluso algunas han llegado a la indiferencia, asco, incomodidad, ganas de golpear al agresor.

A la pregunta de si han tomado algunas medidas para evitarlo, éstas fueron las principales respuestas: Ignorarlos, tomar taxi, buscar calles iluminadas y concurridas, usar vagones para mujeres, platicárselo a alguien, usar ropa holgada, evitar algunos sitios, buscar identificación con otras mujeres, repensar cómo vestirse; las menos (2 de 15) han decidido encararlos y exhibirlos en público.

Los lugares más recurrentes para el acoso sexual son: microbuses, tianguis, calles y avenidas. Hay quienes hablan de experiencias en el cine, los pasillos de la universidad o el salón de clases.

Ojo: la mayoría de las mujeres entrevistadas dicen que padecen el acoso diario: diario son víctimas de palabras ofensivas, de miradas lascivas, otras más, de tocamientos indebidos, de exhibicionismos.

Por si quedase girando el cuestionamiento de ¿por qué los piropos en las calles son una práctica violenta? Considero que esta pregunta puede ser respondida con algunos argumentos principales, de los que se derivan muchos más:

  • Ya sea que digan algo bonito  o algo vulgar respecto al cuerpo de una mujer o cualquier persona, nadie tiene el derecho de etiquetar el cuerpo de alguien más, quien lanza el piropo o el halago, está haciendo un juicio sobre alguien más, un juicio que nadie le ha pedido, por lo que constituye la invasión de la intimidad y la privacidad de la otra persona.
  • Visto de forma reduccionista, es sólo una forma más de acoso sexual, pero ciertamente va más allá, pues es un acto simbólico de ejercicio de poder, generalmente de los hombres sobre las mujeres.
  • Una expresión de acoso sexual es también un tipo de violencia de género, una mujer es acosada por el simple hecho de ser mujer, por tener un cuerpo de mujer y porque el agresor la identifica como débil o vulnerable ante sus palabras grotescas.

Las mujeres, los gays, las lesbianas, lxs trans y cualquier persona, tenemos derecho a no subordinar nuestra forma de vestir o cambiar nuestras rutas en razón de las carencias afectivas machistas de algunas personas. Tenemos derecho a una vida libre de violencia, a salir a las calles sin miedo, a vestir como nos plazca, a vivir nuestra sexualidad libremente.

Una cosa más pa’que se les vayan quitando las ganas de andar piropeando en la calle: el acoso en las calles, o violencia sexual en los espacios públicos es delito en el Distrito Federal.

Esta aclaración nunca estará de sobra: Me vista como me vista, no es razón para que hagan comentarios sobre mi cuerpo o mi persona. Todxs deberíamos poder salir desnudxs a la calle, sin que ello tuviera porqué minar nuestro derecho a la seguridad y al tránsito seguro.

Una propuesta super interesante de chicas de Ciudad Juárez: “No quiero tu piropo, quiero tu respeto”. Acá el facebook y acá el blog.

¡Atrévete! Hollaback! Es una plataforma en internet con alcance en varios países del mundo, también México. El objetivo es erradicar el acoso en las calles con apoyo de la tecnología móvil.

Chicas Bondi es el blog de una persona en Argentina, quien cree que es súper divertido tomarle fotos a chicas en el transporte público y luego subirlas a su Tumblr. Sorpresa: No lo es.