Con mucha imaginación y un entorno adecuado (libre de tecnología, libre de cualquier muestra de “civilización” humana) podemos transportarnos al tiempo en que nuestros más antiguos antepasados tenían la oportunidad de convivir en el estado humano más puro (si no el más puro, al menos el más sencillo).
Con el doble de imaginación podemos distinguir el sonido del resto de los seres vivos en un bosque, en las orillas de una selva, dentro de una cueva, en la orilla del mar. Seguramente, desbordados de asombro por las maravillas de la naturaleza y a modo de juego imitaríamos estas voces y estos cantos. Pronto nos encontraríamos en grupos imitando sonidos de animales, fenómenos naturales y demás, identificando emociones con cada uno de ellos.
Un rugido para imponer como un rayo, un silbido para alegrar la mañana como jilguero y la noche en voces para arrullar. ¡Es este el nacimiento de la música!

Habrán pasado ya millones de años para contar con instrumentos y gente que entregue su cuerpo, su intelecto y su vida a la música, llevando a esta última a un nuevo lugar, un estandarte de una cultura, de una nación, de un tiempo.

En el viejo continente…

O la imponente y mágica mesoamérica…

La música no dudó en convertirse en una disciplina necesaria en la vida de todas las culturas que han existido en la tierra. Al igual que el modus vivendi y la cosmovisión de los habitantes del planeta, la música evolucionó  incluyendo en ella múltiples técnicas de canto y herramientas muy variadas en cuanto los sonidos que producen y los  materiales utilizados para fabricarlas.

Como muchas otras actividades humanas que son fruto del pensamiento y sentir humano, la música no se puede clasificar de manera determinante, sin embargo, para este post sugiero identificar 3 niveles en la producción musical.

El primero es el más primitivo, pues sólo  incluye la música que es un producto puramente humano, no es necesario ningún instrumento. Es claro que el canto o mejor dicho el uso de la voz es el recurso que más resalta por su presencia en innumerables obras. Sin embargo, el canto no es el único elemento, también podemos encontrar aplausos, chasquidos, beatbox, etc.

En este video hay una mezcla de beatbox, canto y una pequeña dosis de percusión corporal. Todos los sonidos son producidos por el humano y su propio cuerpo.

El segundo nivel de la producción musical, además de poder hacer suyos todos los elementos del primero, incluye instrumentos, los cuales pueden ser fabricados con distintos materiales, desde rocas y huesos, pasando por metales, cuero y madera hasta llegar a polímeros y cerámicos. Y se puede interactuar con estos mediante un acto mecánico producido por el músico y como respuesta inmediata y sin intermediarios, se obtiene un sonido. Este acto mecánico, es el inicio de un fenómeno físico que traduce el moviemiento en vibración (sonido). La lista de instrumentos es enorme al igual que el número de sonidos reproducibles.

En general podemos agrupar estos instrumentos distinguiendo los que utilizan cuerdas, la percusión y/o el viento para producir sonidos. Y es con estos mismos que se ha logrado la mayor producción musical a lo largo de la existencia humana,  generando a su paso grandes corrientes.

Sin embargo, a pesar de que la música se escribe para cientos de instrumentos distintos, no hay un elemento que haga diferente la música mesoamericana  de la música hecha a mediados del siglo XX, en cuanto a la interacción que toma lugar entre el músico y el instrumento.

A inicios del siglo XX, la física que se conocía hasta ese momento permitió la invención del theremin, quizás el primer instrumento musical electrónico que sí fue utilizado en la composición de melodías y no quedó como sólo un experimento más.

Científicos y músicos tenían una meta en común, crear y utilizar instrumentos cada vez más novedosos. Sin embargo ningún instrumento electrónico tuvo lo necesario para dejar huella en la música sino hasta mediados del siglo XX con la aparición de nuevos dispositivos como el Moog y otros instrumentos que fueron “reinventados” como la guitarra eléctrica. Esta vez existían los dispositivos y las personas adecuadas para poder adaptarlos al arte.

Es en este momento en que nace el tercer nivel de la producción musical que toma todos los elementos del primer y segundo nivel (sonidos puramente humanos en el primer nivel e instrumentos que guardan la relación más completa entre humano y música en el segundo nivel) e incluye instrumentos electrónicos.

Entonces, ¿dónde radica la diferencia entre instrumentos electrónicos y no electrónicos?

Un instrumento no electrónico funciona como interfaz entre humano y música siendo este mismo el que vibra y produce el sonido deseado para la melodía gracias a un acto humano que produce movimiento. Las características de la vibración dependen de la magnitud de la fuerza que llega a un instrumento de percusión, del flujo de aire que viaja a través de un instrumento de viento, etc, pero todas veces, las características del sonido (vibración) son totalmente dependientes de las habilidades y/o características físicas del músico (la mano de un niño no hace sonar un bongó igual que la mano de un adulto). En cambio los instrumentos electrónicos, en ocasiones, restan algunos aspectos de la relación tan íntima que se guarda con los no electrónicos, por ejemplo, un teclado sin touch response  producirá el mismo sonido sin importar la fuerza con la que se presione la tecla, en cambio un piano producirá distintos sonidos dependiendo de la fuerza utilizada para presionar la tecla. El teclado es un ejemplo muy sencillo, la diferencia más grande viene con los primeros sintetizadores, los cuales son prácticamente computadoras programables (no pensantes) que dejan muy de lejos el efecto del  tamaño de la mano de quien los manipule o la fuerza que utilice para presionar sus botones, sin embargo, estos instrumentos por sí solos no pueden producir música.

El haber incluido estos nuevos dispositivos generó opiniones a favor y en contra de los artistas que se atrevieron a dar un paso adelante.  Tomando de nuevo a Pink Floyd como ejemplo, se pueden rescatar algunas líneas de las entrevistas incluidas en el Director’s cut del Live at Pompeii (en especial del minuto 15 al 20), en las cuales Gilmour y Waters nos explican su postura ante este nuevo desarrollo artístico.

David Gilmour: No pienso que nos estén controlando (sintetizadores e instrumentos electrónicos) lo hacemos con amor, es decir  podríamos hacerlo como lo hacemos sin ellos (sintetizadores e instrumentos electrónicos), aún podríamos hacer un buen show de entretenimiento musical sin contar con ellos, pero siempre controlando a las cosas (instrumentos musicales “clásicos”) y no al revés.

Roger Waters: Es cuestión de utilizar las herramientas disponibles cuando estén disponibles. Cada vez hay más dispositivos electrónicos disponibles.

David Gilmour: Es una extensión de lo que sale de nuestras cabezas. Y tienes que recordar que si puede estar adentro de tu cabeza también tienes que ser capaz de sacarlo y de hecho, el equipo no está pensando en qué hacer en ningún momento, no se puede controlar por sí mismo.

Roger Waters: Sería interesante darle el equipo a la gente que no sepa nada de esto y decirle “haz algo”, es como decir “dale una guitarra Les Paul a un hombre y se convertirá en Eric Clapton” y eso no es cierto. Dale a una persona un amplificador y un sintetizador y él no se convertirá en nosotros (Pink Floyd)

Continúara …