Según las palabras del propio Borges, la poesía fue su verdadera patria; y al leerlo, no me cabe la menor duda de que tan singular autor, de ahí proviene.

En esta breve exposición, les compartiré como siempre mi opinión hoy, no sobre un libro en específico, sino, sobre la lectura de la poesía borgiana que para mí, ha sido un redescubrimiento. Leerla en voz alta, me dio una nueva perspectiva sobre el valor y el genio del Maestro Borges. Su poesía, es una obra altamente intelectual, culta; pero también sensible en su misma precisión. Borges usó palabras limpias, parcas, concisas; palabras clave, como hexámetro y clepsidra. Borges, Tan terriblemente capaz de usar la palabra Ganges, -tan enorme en sí misma-, para describir lo distante en la actitud de un gato y para hablar de la causa de un suceso llamado amor.

Para otro de los grandes Maestros, Juan José Arreola, el poeta era un esclarecedor; y qué más se puede añadir a la poesía de Borges, si él, fue un experto en el uso de la palabra, para iluminar, para describir a través de un término, el verdadero significado de una emoción, de un sentimiento, del hablar de un país o de una persona a quien se ama o se admira…

¡Oh poeta, tú nada explicas, pero gracias a ti todas las cosas se vuelven explicables!
, nos dice Arreola, citando a Paul Claudel en un homenaje, -conferencia literaria-, realizado a Borges en 1973.

Borges, pensó, reflexionó, meditó sobre cada una de las palabras que dejó escritas en sus poemas; supo muy bien lo que quería decir, usó los términos precisos, que nos llevan aún, a lo enigmático de la realidad, de las profundidades del ser humano y del sentido del vivir. Para él, descifrar al mundo a través del verbo, era la obra del poeta y además, pensaba que dicha obra -esclarecer a través de la lírica- era algo raro en un hombre… Y así es, encontrar una poesía tan compleja como la suya, y tan humilde a la vez en su grandeza,-podría decirse-, es hallar un garbanzo de a libra.

Su poesía está llena de arquetipos. Me da la impresión, al leerlo en voz alta, que su palabra es suave, calma, deliciosa y sublime; plena de imágenes que nos encaminan a esos momentos y nombres de objetos y personas del inconsciente colectivo.

Borges pienso, creó una poesía mayor, con la combinación y el orden adecuado de los vocablos que usó tan adecuadamente, más allá de la palabra común y vulgar.

Aquí les dejo algunos cachitos de tres de los versos que más me han gustado (a excepción de «Las Causas» que se los dejo completo) y qué mejor ejemplo, para apoyar mi exposición.

Ausencia
(Fragmento)
…Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.

…Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

A un gato
(Fragmento)
No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.

…más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano.
…En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

Las Causas

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

Amigos, espero que la poesía de Jorge Luis Borges les haya gustado tanto como a mí y que quizás, a través de ella, se animen a llenar de lírica, de versos y de nuevas emociones estos días, como su poética lo hizo conmigo.

Pasen felices fiestas y por acá nos vemos.